
El diseño de esta casa de 242 m² se ubica en un barrio tranquilo, rodeado de pinos protegidos. El exterior presenta un uso clásico del ladrillo combinado con la técnica local de encalado, con ventanas colocadas estratégicamente para permitir la entrada de luz natural y ofrecer vistas de los árboles. Un pasillo de cristal sirve como espacio de transición, separando la oficina de la casa principal y conduciendo a un vestíbulo de doble altura. La zona de estar presenta una distribución abierta que se funde con su entorno natural, creando una sensación de amplitud con grandes puertas correderas que dan a una terraza móvil que conecta con la piscina.












